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Mi bebé no quiere gatear

“Cada bebé es diferente, cada uno avanza a su ritmo”

¿Cuántas veces no hemos escuchado eso? Yo, miles.

Y es muy cierto, el problema es cuando tu hijo no hace cosas que los demás bebés de su edad o más pequeños ya lo hacen. Es muy fácil que te entre el estrés, la preocupación y la pregunta constante llena de culpa, “¿Qué hice mal?”.

Mi bebé comenzó a girarse antes de los 6 meses, así que todos nos imaginábamos que gatearía muy pronto.

Alrededor de los 8 meses empezó a arrastrarse, así que seguimos pensado que pronto gatearía.

Un día, por ahí de los 9 meses, lo paramos; él con sus piecitos en el piso y nosotros tomándolo de los brazos y el cuerpo.

A partir de ahí todo cambió.

Mi hijo ya no quiso estar ni sentado, ni acostado boca arriba o boca abajo. Dejó de arrastrarse también. Solamente quería estar de pie, pero no podía sostenerse él solito ni agarrándose del sillón o algún mueble, no podía levantarse él solo. Si se nos ocurría sentarlo en el piso, se aventaba hacia atrás lleno de frustración porque no quería estar en esa posición, quería estar parado.

Obviamente no lo podía dejar sentado con confianza porque si se quedaba un rato, sabía que unos minutos después se acordaría que quería levantarse, lloraría y se aventaría. Le tocó darse varios golpes en la cabeza por aventarse hacia atrás cuando no alcanzaba a sostenerlo, ya que no podía estar todo el día con él, digo, en algún momento tenía que ir al baño o comer.

Llegó un punto en que todo mi día se resumía a estar en el piso sentada con él, teniéndolo parado. Comencé a frustrarme mucho, todo el día estaba enojada, no me daba tiempo de nada, ni de hacer la comida, limpiar la casa, lavar o doblar la ropa y ni hablar de mi blog.

La culpablidad de mamá: ¿Qué hice mal?

Me la pasaba preguntándole a varias mamás si habían pasado por lo mismo, si hacía mal en mantenerlo de pie, si debía dejarlo acostado aunque se frustrara. Constantemente pedía opiniones y consejos para que mi bebé dejara de querer estar parado.

Muchos me decían que era mejor, que así caminaría más rápido, pero él no tenía intenciones de caminar, es más, no podría aún, sus músculos, huesos y su cuerpo no estaban preparados para mantener de pie su cuerpo, era muy pequeño.

Día a día me sentía peor, por mi propia frustración y no poder hacer nada más que estar echada en el piso con él, además sentía mucha culpa al creer que por haberlo levantado, dejó de buscar el modo de llegar a donde él quería por sus propios méritos.

¿Por qué los demás bebés sí gatean y mi bebé no?

Dejé de disfrutar las salidas con mis amigas que tienen bebés de la edad de mi bebé, TODOS YA GATEABAN, incluso los más pequeños que él. A pesar de que Pablo es 1 mes mayor a algunos, parecía que era el más pequeño porque no se arrastraba, ni gateaba y solo quería estar encima de mi.

Cuando mis amigas me decían “Ya gateará” o “Cada bebé avanza a su ritmo” en mi interior decía “Claro… porque el tuyo ya lo hace”.

Si, a pesar de que sabía claramente que cada bebé avanza a su ritmo, creí que debía hacer algo al respecto para ayudarlo a estar en el piso, arrastrarse o gatear, y si en el camino, él decidía caminar antes, que lo hiciera.

¿Qué hice para que mi bebé gateara?

Contraté a una maestra de Estimulación Temprana para que nos diera clases en casa. Me la había recomendado una mamá que estaba pasando por la misma situación con su bebé, que tampoco quería gatear y el cuál, en 4 sesiones, comenzó a gatear.

Nunca había considerado meter a mi hijo a clases de estimulación temprana porque creía que era “sobre estimular” al bebé, exigirle avances que él no quiere o para los cuales no está listo o simplemente, obligarlo y que no disfrutara ni fuera divertido para él.

Me puse como objetivo tomar una clase muestra y leer el comportamiento y actitud de mi bebé, no permitir que llorara y si lo hacía, detener el ejercicio; que fuera algo divertido para él y no que lo estresara.

La primer clase estuvo sorprendido, sacado de onda y medio limitado haciendo los ejercicios, aunque lo disfrutó mucho, estuvo relajado y riéndose. Así que decidimos seguir con las clases y esperar ver avances.

A lo largo de las clases, comenzó a adquirir nuevas habilidades, volvió a sentarse sin aventarse, comenzó a arrastrarse por toda la casa, empezó a levantarse él solo agarrándose del sillón, en fin, cosas que no quería hacer y cosas nuevas.

A las 6 sesiones, Pablo comenzó a gatear perfectamente. 

¿Las clases de Estimulación Temprana ayudará a mi bebé si no quiere gatear?

No puedo garantizarte que tu bebé comience a gatear después de las clases, pero la estimulación, los ejercicios y el fortalecimiento de músculos, lo apoya y ayuda a comenzar a mover su cuerpo y prepararlo para el gateo.

Foto Bebé gateando en Shutterstock
Mi bebé no quiere gatear
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