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Lo que me hubiera gustado saber del post parto

Hay que vivir el post parto para entenderlo. Hay que adentrarse en él para revolcarse, llorarle y hasta sufrirle. Hay que recorrer esas interminables subidas y bajadas para poder comenzar a salir de él.

Normalmente como mujeres embarazadas nos preparamos para vivir el embarazo felices, con ropa hermosa, en yoga y demás. Nos preparamos para el parto, planeamos cómo lo queremos vivir, con quién, en dónde y hasta nos imaginamos todo el escenario.

Lo que pocas veces planeamos es el postparto.

Poco conocemos de él antes de que llegue a nuestras vidas, creemos que todo será color de rosa porque claro… tenemos a nuestro bebé en nuestro brazos, ¿qué tan malo puede ser?

Pues puede ser muy malo.

Como madre, jamás pensé que el post parto fuera a ser como una montaña rusa, llena de subidas y bajadas, de miedos y alegrías, de llantos y risas. Como adolescente vi como mi madrastra tuvo a tres hijas (uno fue embarazo gemelar) y todo el tiempo estuvo como si nada hubiera pasado. Con una cesárea, a los dos días ya estaba cocinando y como si no hubiera pasado por una operación de riesgo. Veía como otras madres vivían los días después de la llegada de sus bebés como si nada.

Cuando estuve muy cerca del parto le decía a mi esposo que si mi madrastra pudo hacer todo y sin ayuda, yo también podría hacerlo.

ERROR.

Aprendí que no debo compararme con nadie, aprendí que cada post parto es diferente y que mientras más aceptemos que estamos viviendo miles de cambios hormonales, emocionales y vivenciales, más fácil podemos atravesar esa senda de caminos sinuosos.

Hoy, puedo decir que me hubiera gustado saber varias cosas del post parto antes de que mi bebé naciera. Hoy como doula, puedo apoyar a mamás para que el post parto no sea una etapa de la cuál no saben nada hasta que llegan a ella. Hoy, te puedo apoyar.

1. No necesito hacer todo yo: Es normal querer hacer todo, mantener la casa, cuidar a bebé, lavar, planchar, cocinar, etc, etc… Antes de que naciera mi bebé, era una mujer que hacía todo antes y al llegar bebé me di cuenta que debía ahorrar dinero. A los pocos meses me di cuenta que no podía abarcar todo lo que quería hacer, porque si lo hacía me iba a morir de sueño un día de esos. Aprendí a soltar un poco y pedir ayuda a mi esposo, suegra, familiares y demás. Y hasta a dejar un poco sucia la casa en ciertas ocasiones. Y que si pasaba eso, no era el fin del mundo.

2. A veces no quiero ser madre: Hay días malos, muy malos, donde he querido no ser madre. Días donde lloro mucho y donde quisiera desaparecer por unos instantes. Hoy sé que es algo normal, sé que es algo que nos pasa a muchas y que en realidad casi nunca decimos por miedo a ser juzgadas, atacadas o criticadas. Hoy me atrevo a decirlo más veces de lo que me gustaría, pero sé que no por sentirme agotada y abrumada, significa que no amo a mi hijo y que no amo mi vida de madre, solo que hay días peores que otros y se debe aprender a lidiar con eso y mejorar cada día.

lily aldrin sometimes i wish i wasn't a mom himym

 

3. Está bien pedir ayuda: En esto, no me refiero a pedir ayuda de limpieza. Está bien pedir ayuda emocional y psicológica. En México, 1 de cada 7 mujeres padece depresión post parto y pocas de estas mujeres son atendidas por un especialista o alguien con formación en post parto. Cuando hay tristeza constante, frustraciones o simplemente sientes que hay algo mal, está bien pedir ayuda a una doula post parto, a tu Educadora Perinatal, a tu partera, a algún psicólogo y hablarlo con tu pareja. La depresiones se pueden prevenir y tratar. No quedarse callada y pedir ayuda es lo más importantes.

4. A pesar de tener un bebé, sigo siendo mujer: En este punto me costó mucho trabajo, y hasta la fecha sigo luchando con eso. Me he metido tanto en mi papel de madre que me he olvidado de mi misma. Hasta hace poco decidí que todos los días, al despertarme me maquillaría y pondría guapa. Aunque fueran 5 minutos al día me dedicaría a mi persona. Porque soy mujer y seguiré siendo mujer el resto de mi vida. Y pasa lo mismo con los padres, son hombres y seguirán siéndolo. Es importante no dejarnos ni olvidarnos de nosotras mismas.

5. Necesito una tribu: Lo que más agradezco y que sin querer lo tuve, fue una tribu. Hoy tengo 4 amigas muy cercanas con las que viví mi curso psicoprofiláctico y somos excelentes amigas, nuestros hijos se llevan semanas y estoy feliz de caminar en mi maternidad con ellas. Maternar en tribu es necesario, por salud mental y emocional, saber que no estamos solas y que la maternidad no tiene que ser sufrida ni vivirla sola.

Foto Nueva mamá en Shutterstock
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