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¿De verdad tenemos que hacer todo porque la ciencia lo diga?

Vivimos en una época donde la tecnología nos permite investigar, analizar y descubrir cosas que hace 100 años o incluso más, no podíamos hacerlo, como por ejemplo los beneficios a corto, mediano y largo plazo de la lactancia o porqué no se recomienda darles alimentos a los bebés menores a 6 meses, las consecuencias psicológicas o emocionales de tener un parto con violencia obstétrica y el golpear a los niños.

En fin, hemos podido descubrir tantas cosas desde saber más de cómo funciona nuestro cerebro o el universo, como por ejemplo, la comprobación experimental de que la teoría de la relatividad general de Einstein es cierta.

La tecnología que tenemos en el siglo XVI es maravillosa, a veces me aterra pero es un gran paso para conocer y comprender más cosas, entender un poquito más el mundo que nos rodea y nuestra razón de ser y estar aquí.

Pero, ¿en verdad necesitamos que haya cientos y cientos de estudios científicos que nos digan qué o qué no hacer para hacerlo o dejar de hacerlo?

Yo sé que si todos los días como chucherías, refrescos, grasa y demás, no es sano. Y no solo por los cientos y cientos de estudios que demuestran eso, si no porque cuando lo hago mi cuerpo lo resiente, me siento “pesada”, de mal humor o mi piel se hace fea.

Yo sé que hacer ejercicio es súper benéfico, y no solo porque hay cientos y cientos de estudios que demuestran eso, si no porque cuando hago ejercicio, libero un chorro de endorfinas y me siento en mayor estado de bienestar, menos triste, menos enojada y con mayor pila.

Y así puedo mencionar muchas más cosas.

Hace unos meses fui a una conferencia de Carlos González en la que habló del sueño infantil y alguien preguntó acerca de las empresas que se dedican a enseñar a dormir a los niños y que se ha demostrado que dejar llorar a los niños afecta su desarrollo, segregar cortisol y no logran calmarse solos.

Su respuesta fue tan acertada como sincera y justo, como soy yo.

“Si a mi me demuestran con un estudio científico que pegarle a mi esposa cada día una bofetada disminuye el cáncer de mama, ¿sabes qué? Seguiría sin pegarle. […] Es importante dejar de hacer las cosas basándose en estudios científicos y reconocer que en esta vida hay ética y eso es más importante”.

Quizá la comparación es drástica pero es justo la respuesta a la pregunta que da título a este post.

¿De verdad necesitamos que los estudios nos digan qué hacer?

La ciencia siempre va un paso atrás, nunca logrará saber todo, tener todas las respuestas o descubrir cosas que quizás nunca descubramos del todo.

Por ejemplo, cada cierto tiempo se descubren nuevos beneficios de la lactancia materna, ¿algún día descubriremos todos? No lo sé, pero no por eso significa que hasta que salgan a la luz todos los beneficios de ésta, las madres ahora sí decidirán dejar de dar fórmula.

Yo promuevo los partos respetados porque para mi, no es ético, ni humano, ni respetado, acostar a una mujer y no permitirle que se mueva durante su trabajo de parto, violentarla, realizar cesáreas innecesarias o quitarle de sus brazos a su bebé recién nacido solo para saber cuánto midió, no lo hago solo porque la ciencia lo diga, lo hago porque en mi interior sé que eso no está bien.

Yo amamanto a mi bebé no solo porque la OMS diga que es el mejor alimento que puede recibir mi bebé y que se recomienda hacerlo hasta los 2 años de edad; lo hago porque amo la lactancia, porque es un momento de unión, porque es muy cómodo, porque segrego un chorro de oxitocina y me siento feliz y contenta, porque él ama su teta y es feliz en ella y por mil razones más que las siento en mi interior y no en un documento.

Yo quiero hacer una crianza respetuosa y sin violencia con mi familia no porque lo diga un estudio, si no porque yo crecí con violencia y no quiero eso para ellos, porque los niños son humanos y merecen respeto, porque mi esposo es humano y también merece respeto, porque prefiero darles amor y no golpes, regaños, odio y violencia, porque sé que como seas criado marcará en muchas maneras tu etapa adulta, cómo trates a los demás y cómo seas tratado. Porque yo permití violencia en una de mis relaciones y no quiero permitir que mi hijo (y mis futuros hijos) permitan o hagan eso.

¿Entonces los estudios científicos no son importantes?

Si, sí lo son, pero no lo son todo.

Dejemos de hacer las cosas solo porque un estudio nos lo dice y escuchemos más a nuestro interior, a nuestra intuición, a nuestra naturaleza. Porque en nuestra naturaleza está el amor, somos seres de luz, somos partículas de Dios y Dios, nunca haría daño. Si escuchamos más a nuestro corazón, sabremos todas las respuestas sin necesidad de que la ciencia nos lo diga.

Foto Ciencia en Shutterstock
¿De verdad tenemos que hacer todo porque la ciencia lo diga?
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