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Nuestros químicos felices

Quiero contarles de los químicos de la felicidad.

Es su libro Meet your Happy Chemicals, la Dra. Loretta Graziano Breuning nos habla de los cuatro químicos de la felicidad que produce nuestro cerebro: Dopamina, Endorfina, Serotonina y Oxitocina.

  • La Dopamina te hace brincar de alegría cuando alcanzas una meta o te dan un juguete nuevo. Esta sustancia motivaba a nuestros ancestros a explorar y a obtener comida. Es una sustancia altamente adictiva, por eso muchos de nosotros buscamos “felicidad sin metas”, como comprarse cosas nuevas, alcanzar tu meta de ventas, los likes en tu post de Facebook, el “bip” de tu celular, el alcohol, la mariguana, la cocaína o cuando hablas de ti mismo.
  • La Endorfina te ayuda a ocultar el dolor. Motivaba a nuestros ancestros para sobrevivir en caso de ser atacados o lastimados. Los receptores de endorfinas permiten el ingreso de opiaceos. Sólo se libera cuando tienes dolor real. Es conocida entre los deportistas, pero sólo rutinas que te causan dolor hacen que la liberes. Reir y llorar pueden liberarla también, pero en dosis bajas.
  • La Serotonina llena tu pecho de orgullo cuando se te respeta y no necesitas esconderlo. Es un químico que se genera cuando nos sentimos genuinamente superiores, poderosos, cuando estamos por encima de todos en algún ámbito. Nos hace “sentirnos importantes”. Por eso mucha gente busca exhibir estatus y que la gente lo reconozca, ya sea siendo los que más tenemos, los más divertidos, los más listos o lo que sea en que necesites obtener el reconocimiento.
  • La Oxitocina te ayuda a confiar en tus amigos o tus familiares. Es la sustancia que crea lazos, confianza y relaciones duraderas, es la hormona del amor. Si no tienes lazos sociales, tu crebro siente alarma. La oxitocina ayudaba a nuestros ancestros a organizarse en grupos ya que estos los protegían de daños mortales. El buen humor ayuda a generar oxitocina, por eso nos sentimos más cercanos a personas que tienen buen humor.

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Retomando mi post de la semana pasada… ¿cuál creen que sea la sustancia que necesitaba el conductor de la anécdota?

la Dra. Catherine Gueguen nos cuenta que la sustancia más importante en la infancia y la pequeña infancia es la oxitocina.

La oxitocina es la sustancia que hace que los demás químicos se segreguen de forma natural en nuestro cerebro.

Nos cuenta que el niño tiene que generar vínculos de confianza, primero, con su madre, por eso en el parto se generan oleadas de oxitocina. También, se genera mucha oxitocina durante la lactancia. El bebé siente el vínculo de confianza y eso le va ayudar a generar el resto de sus “químicos felices” como les llama la Dra. Graziano Breuning.

¿Porqué es tan importante que el niño pueda ser consolado y calmado por un adulto con el que él sienta confianza?

Porque cuando el niño siente estrés, genera sustancias que son extremadamente dañinas para su cerebro que destruyen neuronas y entorpecen la maduración del neocortex y del cuerpo calloso, o sea, las partes de su cerebro que le ayudarán, entre otras cosas, a calmarse, tener conciencia moral, no dejarse llevar por sus sentimientos y a que pueda utilizar tanto su parte racional como su parte creativa.

Al ser calmado por un adulto con el que él sienta confianza le ayudará a generar oxitocina… calma… y seguridad.

Al generar oxitocina el niño podrá generar los demás químicos felices de forma natural conforme vaya avanzando en su desarrollo.

Cuando el cerebro del niño no madura correctamente, de adulto no podrá generar relaciones duraderas de verdadera confianza y amistad y buscará obtener sus químicos felices por otros medios: el alcohol o las drogas para sentir felicidad inmediata, inflingiéndose dolor para recibir opiaceos, usando la violencia, presumiendo poder económico o posesiones materiales, necesitando hablar de sí mismo compulsivamente o buscando reconocimiento para sentirse importante y superior.

Ayudar al niño a obtener oxitocina naturalmente requiere de trabajo y paciencia. Hacer esfuerzos por alimentarlo con atención y amor. Jugar con él. Calmarlo. Ayudarle a explorar sus sentimientos. Entre otras muchas cosas. A lo largo de estos posts les iré contando de cómo diversas investigaciones convergen hacia lo mismo.

Los dejo con un performance de la Dra. Graziano Breuning que, muy a la americana, nos habla de nuestros químicos felices.

Foto Niños felices en Shutterstock
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