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"Madres perfectas"… ¿y qué con el papá en todo esto?
Hace un mes llegué a casa hambriento del trabajo, la casa no estaba del todo organizada y no había comida lista. Me molesté.
Primero me molesté con mi esposa por tal “descuido”, después me molesté por el hecho de haberme molestado. Te voy a contar porqué no debí molestarme.
En mi post pasado, mencionaba que toda mujer es un héroe. Los aztecas lo sabían bien según nos lo cuenta Joseph Campbell:
“… entre los Aztecas, por ejemplo, que tenían una cantidad de cielos en los cuales las almas de las personas serían asignadas de acuerdo a la condiciones de su muerte, el cielo para los guerreros muertos en batalla era el mismo para las madres que morían dando a luz. Dar a luz es definitivamente un acto heroico, ya que es entregarse a si mismo por la vida de otro.”
-Joseph Campbell, El Poder del Mito.
A mi me gustaría proponer a los aztecas que la mujer que cría a un niño también debería ser comparada con un guerrero.
¿Madre perfecta?… Que tire la primera piedra.
Hace unos días vi un artículo en Le Monde titulado “El regreso de la mamá perfecta”. El artículo comienza con la frase:
La creíamos desaparecida, la mujer con vestido en colores pastel y el cabello tieso, quien, esperando el regreso de su marido y sus hijos, preparaba pasteles en una cocina inmaculada.

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En él nos cuentan que hay una figura de la “madre perfecta” de los años 60’s que renace a través de las redes sociales y el internet. Las fotos de la familia feliz con los hashtags #realizada #feliz, #resplandeciente, etc.
También nos cuenta del burn-out. Ese “hacer demasiado” para poder publicar esas fotos y demostrar a la sociedad que esos hashtags son honestos y que reflejan la realidad.
A mi me gusta pensar que son honestos. Me gusta creer que si lo publican es porque en realidad es así. Y deseo ver a toda madre siendo feliz y realizada.
¿Profesionistas que hacen menos a las mamás, o mamás que intentan demostrar lo contrario a las profesionistas? ¡Basta de eso!
Parte de mi trabajo me permite platicar con profesionales de la seguridad. Gente responsable tanto de eventos, corporaciones, instituciones, personas, etc. Estos profesionales tienen un trabajo altamente demandante que los tiene ocupados prácticamente las 24 horas del día y hay vidas humanas que dependen de ellos. ¿Les suena?
Ellos tienen una ventaja. En muchas ocasiones conocen el horario del partido de futbol que van a proteger, o tienen una idea de la agenda del personaje importante, o tienen un equipo que les apoya.
En el libro La fatiga emocional y física de las madres: el Burn-out material (La fatigue émotionnelle et physique des mères : Le Burn-out maternel) Violaine Guéritault dice:
“Ser madre es una felicidad inmensa, pero es también una situación “de riesgo” que expone a las mujeres a una intensa fatiga física y emocional: altos niveles de responsabilidad 24 horas al día y los 365 días al año, multitud de estrés, ausencia de reconocimiento, etc. Todos los factores se reúnen para generar un estado de burn-out, similar a aquel con el que nos encontramos en los medios profesionales.”
En este libro se mencionan tres factores que desencadenan el burn-out:
  1. La sobrecarga de trabajo: una madre debe ser “mil usos” (“multitasking” para estar “in”), no puede renunciar y debe siempre estar alerta a imprevistos.
  2. La sensación de jamás poderse concentrar en una sola actividad: siempre hay una personita capaz de interrumpirla.
  3. La falta de reconocimiento: en la sociedad, en el medio profesional y si además le sumas dentro de tu familia, ¡imagínate!
Compáralo con lo que hace que una persona sufra de burn-out en el medio profesional. Me gustaría leer tus comentarios.
La fotógrafa Susan Copich ilustra muy bien lo que ocurre cuando una madre hace demasiado para llenar esa figura en su trabajo Domestic Bliss.

¿Y qué con el papá en todo esto?
Me llamó la atención que el papá en estas fotografías y la mayoría de los blogs de mamás siempre es figura ausente, anónima, casi desprovista de identidad.
Estoy convencido de que los papás, más allá del cliché (y no tan cliché) de aportar económicamente y poner comida en la mesa, podemos aportar mucho con pequeñas acciones. Aquí te comparto algunas de las cosas que intento hacer:
1. Cuando no puedo apoyar con la limpieza, intento apoyar no ensuciando más. Dejando mi ropa en su lugar (aunque sea el cesto de la ropa sucia), dejar, al menos, mis trastes sucios remojando, levantando mis platos de la mesa. Me cuesta trabajo, pero ahí la llevo.
2. Dejándolos dormir en las mañanas. En las madrugadas ella hace un esfuerzo por despertarme lo menos posible. Intento regresarle el favor al levantarme e irme al trabajo. Al bebé no le importa. Pero si ella se siente mejor, el bebé se sentirá mejor.
3. Aprovechar el fin de semana. En los fines de semana intento pasar tiempo de calidad con mi hijo y dejar que ese tiempo sea para ella y no necesariamente para que esté arreglando la casa o haciendo comida.
4. Cocinar juntos. Intento hacerlo al menos una vez cada dos semanas. Cocinar juntos cuando el bebé duerme se convierte en un pequeño proyecto que compartimos. Nuestro pequeño momento “à deux” aunque a veces sólo tengamos unos minutos para comer.
5. Involucrarme en la crianza. Taller de porteo, ¡venga!. Hacer móviles y figuritas juntos y colgarlos en el techo, ¡va! Conferencia de espiritualidad para niños, ¡vamos!, etc.
6. Dejar que ella tome las decisiones que sólo ella puede tomar. Cada uno tenemos “áreas de responsabilidad” dentro de la casa y dentro de la crianza. A veces no estoy de acuerdo con su decisión. Pero si esa decisión es dentro de su “área de responsabilidad” no tengo más que exponer mi puntos de vista, enunciar mis argumentos y respetar su decisión final.
7. Llamándole por teléfono. Nos whatssappeamos, nos contamos todo y nos vemos diario. Aún así, cuando paso todo el día fuera le marco aunque sea un par de minutos para saber cómo está y si se le ofrece algo.
8. Reconocer y agradecer su esfuerzo. Con ella sola, con su familia, con la mía, con los amigos, con los conocidos: ¡Gracias por tu esfuerzo!
9. Interesarme por su mundo más allá del bebé. Antes sólo llegaba a preguntarle cosas del bebé. Que si durmió, que si comió. Ahora le pregunto sobre sus proyectos, sobre su grupo de whatsapp con sus amigas, la escucho, me interesa ese mundo que ella debe mantener en donde el bebé, la casa y yo formamos parte, pero sólo formamos parte, no somos todo.
10. Involucrarme en sus proyectos. Cuando me cuenta de sus proyectos, si puedo aportar algo, lo hago. Heme aquí con Daddy Life disfrutando el compartir un pequeño proyecto con ella. Y aquí pueden ver algunas de las fotos que tomé para su post del Taller de Porteo.
No tenemos una casa inmaculada, su cabello no es perfecto, no dejo que me atienda demasiado y en nuestro pequeño mundo, cada vez se acerca a la mamá perfecta.
El trabajo de mamá es quizá el peor pagado del mundo (cero dinero y cero reconocimiento). Pero un niño que crece sintiéndose seguro con una mamá plena y feliz es un regalo para la sociedad y para el mundo en general. Los papás podemos aportar con pequeñas acciones para que haya más mamás de tiempo completo, heroínas de nuestra sociedad.
¿Qué consejos o sugerencias nos darías? ¿Tienes alguna anécdota al respecto?
Foto Familia en Shutterstock
"Madres perfectas"… ¿y qué con el papá en todo esto?
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10 pensamientos en “"Madres perfectas"… ¿y qué con el papá en todo esto?

  • junio 12, 2016 a las 12:09 pm
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    Me da mucho gusto leer a un papá con esta reflexión y reconocimiento a nosotras que somos mamás y que todo los días damos todo lo necesario y un poco más para que nuestros bebés estén bien, que crezcan sanos y felices, quizá la casa no sea las más ordenada o limpia como estábamos acostumbrados antes de la llegada de nuestro bebé, pero tampoco eramos tan felices como lo somos ahora, quizá la comida no sea gourmet, solo un platillo rápido para tratar de comer al mismo tiempo que lo hace nuestro hijo, la sobremesa ahora es disfrutando verlo alimentarse y no con una charla larga entre nosotros “eso lo hacemos en la noche ya que duerme nuestro angelito”, yo observó a mi esposo que no come por ver como come su hijo, su comida se le enfría pero no le interesa, después de la comida la casa representa una batalla entre la papa que esta abajo de la mesa, la zanahoria se escuda en el pelo de mi hijo, el chayote resguardandose abajo de la silla y su cara y cuerpo el punto de encuentro donde se desarrollo la intensa batalla con restos de cada vegetal. Uffff me dan ganas de echarlo a la lavadora completo, pero siempre es reconfortante escuchar unas palabras de aliento que digan “no te preocupes mi amor yo alzó la mesa, le lavo las manos y la cara a Mateo”

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  • junio 12, 2016 a las 12:20 pm
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    Esta increíble este pos (al igual que todo el Blog), como quisiera que un millón de padres pudieran leerlo y reflexionar sobre si mismos.

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  • junio 16, 2016 a las 8:06 am
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    Muy cierto todo lo publicado aquí. Siempre he creído que la grandeza está en los pequeños detalles, poner atención y cuidar esos detalles pueden ser y hacer la diferencia. Gracias por compartir.

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    • junio 17, 2016 a las 11:57 am
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      Gracias por tu comentario. Aunque algo alejado del tema del post, te agradezco por mencionar a la Dra. Gueguen, ayer estuve escuchando un par de sus conferencias y me parecieron muy interesantes. Espero de todo corazón que tus problemas legales se resuelvan y que puedas pasar más tiempo con tus hijos. Cordialmente, Jorge.

      Je vous remercie pour votre commentaire. Même qu’un peu à l’écart du sujet, je vois rémercie de mentionner Mme. Gueguen. Hier j’écoutais deux de ses conférences et je les ai trouvé très intéressants. Je souhaite sincèrement que vos problèmes juridiques soient bientôt résolus et que vous pourrez passer plus de temps avec vos enfants. Cordialement, Jorge.

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